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  1. Reseña: Homefront: The Revolution

    The Revolution es la secuela para Homefront (2011) y que llega cuatro años después de su anuncio debido a un montón de altas y bajas en su desarrollo. Ya en manos de Deep Silver (Saints Row, Dead Island) el equipo por fin lanza este FPS con mecánicas de mundo abierto que no están nada mal, pero sí realizadas a medias. Publica: Deep Silver. Desarrolla: Dambuster Studios. Salida: 17 de mayo de 2016. Género: FPS. Plataformas: PS4, Xbox One (versión reseñada), PC. Un pasado que juega en contra. ¿Qué es lo que hace bueno a un juego?, ¿acaso su historia?, ¿una calidad gráfica que permita ver los poros del personaje?, ¿rostros que se quedarán por siempre en tu memoria? Yo creo que es un poco de todo lo anterior; en los videojuegos como en la vida en sí, hay equipos y proyectos que dan ese paso más allá de lo esperado y nos marcan. Otros no lo hacen y son como Homefront: The Revolution. The Revolution tiene una gran premisa y debe mencionarse; para empezar, se sitúa en un futuro donde si bien hay tecnología, luce y suena coherente sin autos voladores ni teletransportación. De hecho, sería la tecnología y confianza en los mercados de oriente (específicamente, Corea del Norte) quienes terminarían apoderándose del resto del mundo al crearnos una dependencia enfermiza. Añorando lo que pudo ser y no es Por este lado, Dambuster Studios hace algo parecido a lo que Yager Development realizó en Spec Ops: The Line (2012), proponen un escenario donde EE.UU. no desea resolver un conflicto mundial, sino un panorama con un país en la miseria y sometido al yugo de Corea del Norte. El detalle es que, en el papel, la historia da para mucho más que el producto final. Quizás si este Homefront hubiese llegado hace un año, la respuesta hubiera sido distinta; después de los shooters mezclados con mundo abierto tan exitosos como The Division de Ubisoft y Destiny (después de tantas actualizaciones, eso sí), la vara con la que lo íbamos a medir ya tenía un nivel más alto. Pero muchos de los elementos que veo en The Revolution están presentes en los juegos que ya mencioné, como un avance con muchísimas misiones secundarias, eventos sociales, reputación y control de zonas, mejora y personalización de armas, así como mapas muy abiertos que te hacen ir de aquí para allá hasta olvidarte de los objetivos principales. Suena bien… para el 2013 En la entrega se toma el papel de Ethan Brady, el cual no solo tiene un nombre americano más genérico, sino la personalidad. O quizás ésta sea nula, pues si lo comparamos con Doom (2016) Bethesda pudo darle forma a un personaje sin hacerlo que hablase (y ni se diga de alguien como Samus Aran de la saga Metroid). Como punto a favor, Brady no es un líder de los rebeldes estadounidenses, sino que se ve involucrado a la hora de realizar una misión para el emblema del movimiento, Benjamin Walker. Así, vemos a la ciudad de Filadelfia, ícono de la libertad en los EE.UU., reducida a escombros y dividida por sectores según la ocupación norcoreana. En este contexto, la resistencia resulta muy parecida a los grupos de Metro 2033 (2010) y Last Light (2013), pero que en la generación anterior de consolas funcionó muy bien con la trilogía Resistance de Insomniac Games. Hasta el momento, ¿notan cómo a pesar de la premisa, ya en la práctica fui perdiendo el interés? Y es que una vez que comienzas a realizar las misiones, la gran mayoría son repetitivas o aburridas. Sí, los eventos sociales le añaden un buen sabor a la campaña, ¡y vaya que me gustaron! Pero no fueron lo suficientemente variadas como para invitarme a continuar jugando. La banda sonora es bastante limitada, pero es buena; de hecho, no te aburrirá y se disfruta todo el tiempo. Es un ejemplo de presupuesto musical reducido, pero bien empleado. Por otro lado, el sistema de personalización y compra de armas es bastante bueno, Homefront: The Revolution ofrece muchas opciones y, como un mundo abierto, te permite idear trampas, ataques ruidosos o puro sigilo según la situación. Si descubres que la misión es difícil para ir solo, puedes reclutar a varios miembros de la resistencia para auxiliarte o simplemente decidir hackear cámaras y crear distracciones para hacer las cosas más sencillas. Bajo la lupa Si he de criticar gráficamente qué sucede con The Revolution, lo cierto es que en general la experiencia es muy buena; no es que el Cryengine de Crytek esté en todo su esplendor, pero el trabajo final es muy aceptable y no tiene grandes problemas a la hora de cargar uno u otro episodio. Las sombras no están muy detalladas y crean un efecto algo extraño en el escenario, pero en general el desempeño es bastante aceptable. Eso sí, a la hora del guardado automático cuando tomas un arma o cambias de misión, el juego se congela por un par de segundos, ¡ouch! + Un EE.UU. sometido donde sus libertadores viven bajo una situación de guerra coherente. + Muchas opciones de misiones secundarias que rompen con la monotonía de la historia principal. + Personalización de armamento digno de ser explorado a fondo, así como un montón de opciones de vehículos y acercamientos a las misiones. - - La trama se torna repetitiva y hasta cae en el cliché. - La campaña no tiene la carga emocional suficiente que te haga seguir jugando, por lo que se ve opacada por otros como The Division y Destiny. - Gráficamente es aceptable, pero se esperaba más del Cryengine. Existen ocasiones en que no se puede separar el contexto de un juego con el resultado final y ese es el caso de Homefront: The Revolution. Como un título que vivió en el limbo del desarrollo por cuatro años, el resultado es aceptable, aunque en comparación a lo que ya ha estado en nuestras manos durante los últimos meses, se queda corto. Este Homefront es un montón de buenas ideas que hechas a medias; se nota cómo Dambuster Studios no pudo dar ese paso que lo convirtiera en algo especial.